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04
SEP
2019

«Con todo el potencial de energía solar de Chile, se podría abastecer 60 veces el consumo del país y el 20% del mundo»

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El líder de la mesa de Mitigación y Energía formada para la COP25 y director del Centro de Investigación en Energía Solar SERC, Rodrigo Palma, explica el potencial que tiene el desierto de Atacama para generar electricidad y otras innovaciones productivas gracias a la radiación que recibe del sol.

(Qué Pasa) La gran amenaza que supone el cambio climático para la habitabilidad del planeta ha impulsado con mayor vehemencia la masificación de fuentes de energías alternativas a los combustibles fósiles -generadores de los gases contaminantes que causan el calentamiento global- que sean limpias y renovables. Desde hace años, investigadores chilenos se han aliado para desarrollar innovaciones en torno a la energía solar y aprovechar el potencial que le entrega los niveles únicos de radiación que recibe el desierto de Atacama.

En el contexto de la realización en el país de la cumbre de la ONU por el cambio climático, COP25, el líder de la mesa de Mitigación y Energía conformada por el gobierno para la instancia, el ingeniero Civil Electricista y Ph.D. Rodrigo Palma, quien además es director del Centro de Investigación de Energía Solar(SERC por sus siglas en inglés), explica el potencial que tiene Chile para ser un generador y exportador de energía solar y el trabajo que investigadores están realizando para desarrollar este potencial.

“Se ha generado la convicción en varias universidades del país, de que para poder llegar a tener alguna opción de subirnos al carro mundial de la energía solar y ser protagónicos, tenemos que trabajar en forma conjunta”, explica Palma.

¿De qué forma se materializa este trabajo?

Estamos en varias aventuras solares. Una es el centro SERC Chile, un programa Fondap Conicyt que junta a siete universidades y un centro internacional con el objetivo de conformar una masa crítica en Chile que nos convierta en un actor relevante a nivel mundial. Además, estamos trabajando en otros proyectos para generar innovaciones para todos los posibles usos del sol: el uso del espectro, del calor y el otro la generación de electricidad. Un ejemplo, en Arica pudimos proponer soluciones solares y formación de capital humano. Son soluciones productivas a escala comunitarias para ganadería, agricultura, acuicultura y turismo. Tiene mucho sentido usar la energía solar para procesar y deshidratar alimentos o que las comunidades puedan procesar la fibra de camélidos con energía del sol.

En cuanto a la generación eléctrica, ¿qué iniciativa están impulsando?

Otra iniciativa es Atamostec, programa tecnológico de Corfo impulsada por universidades y privados que buscan desarrollar módulos fotovoltaicos especializados para el desierto de Atacama. Esos son paneles que contienen las celdas, vidrio, encapsulamiento y marco que puedan tener un buen desempeño para las condiciones extremas del desierto como altas temperatura, mucha radiación ultravioleta y de baja temperatura en las noches.

Los primeros registros del uso de energía solar en gran escala datan de finales del siglo XIX, con los desaladores de agua más antiguos del mundo, instalados en el desierto de Atacama para la minería de plata y salitreras.

Si la primera iniciativa solar en Chile se dio hace 100 años. ¿Por qué no se ha desarrollado hasta ahora?

Ha tenido altos y bajos. Los combustibles fósiles tienen mucha energía concentrada en poco espacio, esa fue su maravilla y generó el desarrollo industrial, atrasando la masificación de las energías renovables. Pero hoy se producen dos fenómenos: los avances tecnológicos que permiten que muchas energías renovables con su masificación sean competitivas. Y a esto se suma el cambio climático. Ya no se trata de hacer una tecnología más o menos eficiente, sino de la no capacidad del planeta de soportar mayores concentraciones de CO2 en la atmósfera que podría hipotecar nuestra viabilidad como especie humana.

Potencial solar

En razón de este potencial, Chile será sede en noviembre del Solar World Congress 2019, uno de los encuentros en energía solar más importantes del mundo y que se realiza desde 1960. Vendrán expertos de 60 países que debatirán sobre tecnologías solares como fuente de calefacción y refrigeración, almacenamiento de energía, mercados y políticas para facilitar la expansión, entre otros.

Ustedes han elaborado una propuesta de generar una red para proveer electricidad a Chile y exportar su delta. ¿De qué se trata?

El potencial de generación eléctrica a partir de energía solar en Chile da números espectaculares, con lo que el país se podría convertir en un gran generador y exportador de energía solar para Sudamérica y el mundo. Una forma es a través de redes eléctricas que se interconecten en la región. Estamos evaluando el proceso porque es bien complejo: no es sólo un tema técnico, también tiene componentes ya sea geopolíticos, de seguridad, de salud, industrial, presiones comerciales, etcétera. Pero aparecen algunos espacios con Bolivia o Paraguay, a través de Argentina.

¿Cuánta energía eléctrica se puede producir aprovechando todo el potencial de Chile en generación?

Con todo el potencial de energía solar de Chile se podría abastecer unas 60 veces todo el consumo de Chile y alrededor del 20% del consumo energético de todo el mundo.

¿Cuántos kilómetros cuadrados del desierto se ocuparían para esto?

Para abastecer toda la energía que requiere Chile si tuviéramos almacenamiento suficiente necesitamos unos mil kilómetros cuadrados, algo menos que el 1% del desierto y equivalente más o menos a la superficie de la comuna de Melipilla. Y para abastecer el 30% del consumo de electricidad de toda Sudamérica necesitamos sólo el 5% del desierto. Ahora, explotar todo el potencial se podría ocupar el 60% del territorio de este territorio, pero se podría abastecer el 20% del consumo del mundo.

¿Cuáles son los impactos que tiene la energía solar en el medioambiente y cuáles son las formas de mitigación?

Toda acción humana tiene impacto. Entonces se trata de analizar qué tiene menos impacto y cuales son más coherentes con el modelo de desarrollo que queremos en el país y con las aspiraciones de desarrollo de cada región. En general las tecnologías fotovoltaicas son altamente reciclables como el vidrio y tienen una vida útil larga, de entre 25 y 30 años en promedio. Si se logra instalar industria en Chile que fabrique celdas y paneles, uno podría tomar ese material y volver a ocuparlo para ese mismo fin o reutilizar sus distintos componentes en otras aplicaciones. No es algo esencialmente complejo en comparación, por ejemplo, con un residuo nuclear.

¿Existen otras alternativas para exportar?

Hay más de una forma. No es necesario usar cables. Se puede convertir la energía solar en hidrógeno o combustibles sintéticos solares. El más famoso es el hidrógeno. Este puede ser directamente almacenado o transformado en otros materiales y trasladarlo en barcos, tal como se exporta el petróleo. Y otra opción es atraer industria extranjera a las costas de Chile para producir sus productos. El norte puede ofrecer en sus costas, puertos, buena infraestructura y energía solar barata y limpia.

¿Cree que se requiere una visión de Estado para coordinar estos cambios?

Siempre. Es clave una visión de Estado que logre darse cuenta de estos fenómenos y más que transformarse en planificador centralizado, genere las condiciones para que agentes del mercado puedan actuar de manera eficiente.

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